La Mujer y la Enfermedad


Llevo tiempo si publicar, y es que una vez que he vuelto a la vida normal, lo cierto es que me cuesta trabajo sacar tiempo para escribir, bueno, para escribir y para todo.

Aunque me ha sorprendido gratamente lo bien que me encuentro en estas últimas semanas, sé que debo cuidarme, descansar y no volver a ir por encima de mis posibilidades, y reflexionando sobre esto, me surgieron ideas para esta entrada.

Hoy no pretendo levantar ampollas, ni vengo ni voy a ninguna orientación política, y no tengo nada en contra de los hombres, como siempre digo, cuento mi historia, desde mi lado, desde mi perspectiva, una mujer.

Una mujer, madre, la mejor según mi hija, madrastra mala, esposa poco entregada, trabajadora por cuenta ajena, cocinera con poca sal, limpiadora tiquismiquis, taxista, cuidadora agobiante, encargada de la ropa, la compra (casi siempre), las cosas del cole, despistada, con genio, con rabia, con nervio… con dolor… y enferma. Tenía aficiones pero ya no, cantar me daba vida, y no voy a culpar a la tuberculosis de haberme apartado de la música, hacía tiempo que ya no lo hacía, y fui yo la que renuncié, sin quejas y sin dudas, para estar con mi hija, que es más importante que cualquier otra cosa. No me arrepiento, aunque a veces me entre "el gusanillo".

No me comparo con ningún hombre, ni siquiera con el mío, pero más de una mujer sabrá a qué me refiero, cuando digo que una mujer enferma no se cuida igual que un hombre enfermo. Nuestros miedos a la enfermedad trascienden nuestro propio bienestar... ¿Qué pasa con todo cuando no podemos hacerlo, cuando no estamos bien, joder… qué será de mi casa si me muero? Qué será de quién me persigue diciendo mamá mamá mamá…

Cuando nació mi hija sólo les decía a mis hermanas, si me muero, echaos un ojo… y no porque su padre no fuera capaz, es la mejor persona que conozco y un padrazo, pero en algún momento la balanza de las obligaciones se inclinó hacia mí, y ya no puedo delegar.

Y como decía mi bisabuela "la mamá Paca", el día que yo me muera, se morirá lo mejor de mi casa, y es que es verdad, te mueres, te jodes, y el mundo sigue girando, ¿merece la pena perder la mucha o poca vida que tengamos con tonterías? 

Que el uniforme lleve las tablas bien planchadas, ¿será lo que mas añoren de ti cuando no estés? Me creo que no y aún así permitimos que eso nos quite tiempo de calidad con nuestra familia.

Mas de la mitad de las cosas que hacemos por nuestra familia, no tienen mayor valor, es más, diría que lo míos, salvo comer todos los días, no necesitan más. Bueno, la ropa limpia y no vivir rodeados de mierda, también les gusta.

He ido años por encima de mis posibilidades, porque era lo que todo el mundo hace, porque todas las madres van siempre con la lengua fuera y lo hemos normalizado. Porque entre nosotras mismas, nos contestamos aquello de : "pues chica, como todas", cuando vemos a otra mujer derrumbarse.

No! lo haremos todas, pero no es normal ni sano!

¿Acaso en nuestro ADN va grabado que no podemos parar? ¿Que aunque estés mala, en tu casa debe seguir todo igual?

Pide y se te dará… Dime, ¿qué necesitas? ... una po**a como una olla, puedes pedir lo que quieras, por lo general no vale de nada, quizás aguanten una semana… y en el hipotético caso de que te hagan caso, no será de la manera en que esperas. Le sumas a la enfermedad, decepción y sentimiento de que no les importas.

Cuando enfermé solo pedí una cosa, casi 5 meses después aún estaba esperando, pero no es por hacerme daño (creo), simplemente, para ellos nos es importante, no están acostumbrados, pasan... ni aguantar mi enfado tiene valor.

Como mujer/madre/etc he probado de todo, pero algunas técnicas que puedes hacer si estás enferma o si simplemente no puedes con la vida... te diré si funcionan o no, aunque ya lo sabrás.

Puedes probar una huelga de brazos caídos, hasta que la roña te llegue a las orejas y entonces pegarte días limpiando, porque los demás, los que conviven contigo, probablemente ni han notado que llevas días sin hacer nada. Vives incómoda y trabajas más.

Puedes probar a no hablar, y entonces te darás cuenta que en casa ya antes no te hablaban, sólo te contestaban, salvo si tienes hijos pequeños, mamá mamá mamá… ellos si te hablan, de hecho no paran... También vives incómoda y nada cambia.

Puedes estar todo el día dando por saco, pidiendo, exigiendo, gritando y haciendo la convivencia insoportable, les darás la razón en que contigo no hay dios que viva y además le estás dando un palo a tu salud con tanta negatividad. Nada cambia.

Puedes coger tu maleta e irte, sin mirar atrás o puedes quedarte por miedo a destrozar aquello que parece que sólo tu valoras, lo que tu crees que es un hogar adecuado para los tuyos, pasar por encima de ellos o por encima de ti.

Puedes tirarte en el sofá a intentar recuperarte, desatendido a tus hijos pequeños, porque todo te lo piden a ti y parece que no hay ni padres, ni hermanos ni “mah nadie” que los escuche en el universo. Mamá mamá mamá …


Puedes no hacer de comer y que traigan algo ya precocinado porque nadie cocinará para ti que estás enferma, no saben hacer un cocido, no como nosotras que nacemos con el recetario metido en el mismísimo. Nadie te dirá, venga, ve diciéndome y yo lo hago.  Mucho esfuerzo.

Puedes no bañar a tus hijos, total, se les va alterar el ph de la piel con tanto jabón. Las uñas, las orejas, el pelo… ahora se lleva lo natural.

En resumen, podemos hacer tantas cosas para recuperarnos… pero claro, llega el momento , que de tanto encargarnos de las cosas, no vemos a los demás capacitados para hacerlo igual.

Podríamos hacer lo que hacen ellos, estoy malo, ahora no puedo más que mirar por mí, dejadme que papá está malo.

Pero tranquilos, que todo eso está cambiando, ahora, en casi todas las casas, se comparten responsabilidades, y hasta los niños colaboran. 
Todos limpian, todos cocinan y todos se encargan de todo. 

Si salen hasta en los anuncios, hombres cocinando y paseando niños, mientras ellas están con su taladro en su taller o cortando el césped. 

Venga hombre!!! Que nos hacemos los modernos, pero perpetuamos con nuestras mujeres e hijas el mismo lastre, generación por generación.

No estamos cambiando el mundo si no cambiamos lo de puertas para adentro. 

El otro día escuché una frase y aunque me gustaría decir el autor no lo he encontrado… el caso es que me hizo pensar, lo estamos haciendo mal… “no se trata de compartir las tareas, si no de compartir el descanso”, es decir,  que uno no esté rascándose nada mientras otro tarda una hora en recoger la cocina, que uno no esté acostado mientras el otro pone lavadoras, o que uno no esté de ocio mientras otro tiene la cabeza metida en el wc. Hacer las tareas juntos para tardar menos y luego ver una peli, hacer algo en familia o simplemente poder ignorarse mutuamente desde una punta a la otra del sillón

Eso, eso si es compartir.





Comentarios

  1. Así van las cosas lo importante es que ya estás bien lo que tienes que hacer no bajar la guardia y cuidarte mucho porque tulo vales

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Alegría de Tísico

La Cruz de Lorena

Tuberculosis y Pérdida de Peso.