Tuberculosis y Pérdida de Peso.

     Pérdida de Peso.

Quizás, uno de los rasgos más característicos de la tuberculosis, es la pérdida de peso, de manera constante y progresiva, generalmente asociado a la anorexia (pérdida de apetito), pero en otras ocasiones, puede ocurrir, que la persona sí come como lo hacía habitualmente.

Cuando se contrae tuberculosis, se debe priorizar la ingesta de proteínas. Aquí dejo algunas opciones, pero las ganas de comer, eso ya es otra cosa.

La mayor concentración de proteínas y de mejor calidad, la encontramos en la yema de huevo, el salmón, el atún, la pechuga de pollo que es la carne blanca con mayor concentración, jamón serrano, pavo, la soja que es el alimento de origen vegetal con mas proteínas, los frutos secos, el queso parmesano, los mejillones, anchoas, yogurt griego, garbanzos, gelatina, avena y las lentejas.

Además se deben incluir carbohidratos como la patata, el arroz, el trigo y los cereales.

En cuanto a las frutas, un truco es, buscar las de color amarillo, limones, pomelos, mango, plátano, piña y también, kiwis, naranjas, manzanas, fresas, etc.

Si se toman cítricos, debe hacerse al menos tres horas después de la medicación, ya que pueden anular el tratamiento (esto nadie me lo dijo) y evitar los ayunos, porque en enfermos de tuberculosis puede producir nauseas y vómitos.

Por el tratamiento, concretamente la isoniazida, la vitamina B6 no se metaboliza correctamente, provocando confusión y debilitamiento del sistema inmunitario. La vitamina B6 es necesaria para el correcto funcionamiento del cerebro, el sistema nervioso y el sistema inmunitario. 

Yo tomo durante todo el tratamiento vitamina B1, B6 y B12, que alivian el dolor musculoesquelético, la fatiga y el dolor de los nervios lesionados, no es la panacea, pero algo hace.

Os voy a hablar de mi caso, que es lo que conozco de primera mano, siempre digo que no soy médico, sólo pretendo dar a conocer información y mostrar que a veces, los síntomas no llevan un cartel de "Eyyy soy la tuberculosis".

Yo perdí 16 kilos, dicho así, podrías pensar, madre mía! y como no pensaste antes que podrías estar enferma!?, pues sencillo, soy madre, entre otras cosas y no te paras.

Antes del embarazo yo pesaba unos maravillosos 53kg (mido 1,63 m. si me pongo con cara de orgullo) y  durante el embarazo, fui cogiendo algo mas de kilo por mes, hasta que... cha channn, en el ultimo trimestre, ya de baja, se me fue de las manos, y acabé 20 kilos extras, así, sin despeinarme.

Entre unas cosas y otras, salí del hospital con una bebé preciosa y 63 kilos, 10 kilos de más, que me iba a quitar en ná! y no, no me los quité, tres años después, no había perdido ni un gramo.

Qué alegría la mía, cuando en la Navidad de 2021, me quité unos kilos, no estaba pasando una buena racha, me encontraba con poca energía, había enfermado varias veces desde marzo y mi marido se iba como cada Navidad a trabajar fuera, y bueno, el verme un poco mas delgada pues me hizo ilusión. Mi cuerpo estaba volviendo a lo suyo.

Empieza el 2022 y con el frio sigo enferma cada dos por tres, covid, mononucleosis... y venga kilos fuera, ya estaba en mi peso de siempre, y lo mismo tenía hambre, que no me pasaba la comida, y como siempre he pensado, que el cuerpo es sabio, pues me dejé llevar. En unos 5 meses había perdido 10 kilos.

Aunque nunca he sido de comer mucho, siempre me he mantenido en la misma línea, y comía igual cuando no perdía ni un gramo, que cuando soltaba los primeros kilos.

El encontrarme mal, la maternidad, la madrastridad, el trabajo, el matrimonio, una mudanza, me estaban fulminando, ya pesaba 50.

Y las matemáticas son claras, 50 no es lo mismo que 53, y aunque pueda parecer poca diferencia, en esos 3 kilos, se le iba la gracia a mi cuerpo y mi cara. Ahora en lugar de a unas piernas jamonas, los ojos se te iban a mi esternón y clavículas. Perdía dos kilos por mes.

Llega el verano, y se me escapan 3 kilos más, y yo blanca como la misma muerte, harta de todo, pasando frio en agosto y sin poder bañarme en la piscina que tanto ansiaba porque me helaba. De todo lo que quería hacer en mi casa nueva, no puede hacer ni la mitad, porque no me daba la vida. Eso sí, me hinché a helados, este año me lo podía permitir, y era lo único que me apetecía.

Ya estaba preocupada, pero sólo me dolía el estómago y estaba estresada, no quería ir al médico por "nada". Y ojos que no ven... pues mierda que se comen. 

Para después del verano, el peso se estabilizó en 47kg, medio kilo arriba o abajo, por ahí me movía, pero sabía que entrar en el invierno con ese estado de salud, iba a ser duro.

La pérdida de peso involuntaria NUNCA es normal, cualquiera puede perder un par de kilos en situaciones de estrés, pero no 10 ni 15, si tienes apetito como si no, debes consultar a tu médico, porque puede que algo no ande bien, y por desgracia, no hablo sólo de tuberculosis.

Son muchas las enfermedades que provocan la pérdida de peso, y yo iba escurriendo el bulto, porque temía que fuera lo que a todos se nos viene a la cabeza y que no quiero ni nombrar.

Perder más del 5%-10% del peso corporal entre 6-12 meses, sin explicación, es decir, sin dietas ni ejercicio, es preocupante. Yo perdí un 25% de mi peso.

Con la tuberculosis se pierde peso, debido a la alta demanda metabólica, que junto con la falta de apetito, provocan deficiencias nutricionales y bajada de defensas del sistema inmunitario, perfecto para que la enfermedad se pasee como Juan por su casa.

El sentido de gusto se altera, nada me sabe bien, y aunque me alimento, porque sé que es parte del tratamiento, trago por tragar la mayoría de las veces, pero claro, no comes con gusto, aunque tenga antojo de algo, cuando lo pruebo, no sabe como esperaba.

Además de consumir las reservas de grasa del cuerpo, inhibe la síntesis de las proteínas, por lo que los músculos se debilitan. La tuberculosis, por su naturaleza crónica, produce una respuesta inmunoinflamatoria durante mucho tiempo, que repercute en el estado metabólico y neuroendocrino del paciente, haciendo que no pueda hacerle frente la enfermedad.

La tuberculosis era conocida en la antigüedad como tisis o consunción, ya que el enfermo se consumía desde dentro, destruyendo poco a poco todo el cuerpo, hasta agotar la vida. En los siglos de mayor apogeo de la enfermedad, la tuberculosis no mataba a miles de personas de manera salvaje, sino que las mataba lentamente, agotando mente y cuerpo.

Diversos estudios han demostrado, que las dietas keto, ayuno intermietente, etc. pueden provocar que personas con tuberculosis latente la desarrolle, debido a la malnutrición y posterior bajada de defensas, por eso es importante, hacer las dietas bien y guiados por un profesional. El coste puede ser alto.

La obsesión por la delgadez, no la hemos inventado nosotros, ya en la época victoriana, se hacían locuras estéticas, tener tuberculosis era algo muy chic, la piel alabastrina, la delgadez, la fragilidad y los labios y mejillas rojos por la fiebre era lo más de lo más en las clases altas.

Cuando tenían la "mala suerte" de no padecer tuberculosis, se fingía, se usaba polvo de arroz para la piel, color rojo en los labios y mejillas, corsets y dietas de agua y vinagre para provocar anemias y el aspecto enfermizo. Vamos, toda una barbaridad... pero... ¿como ahora no?

Marcas famosas de moda ensalzan aspectos enfermizos, y no hablo sólo de delgadez, si no de ojeras, pelo, palidez, posturas lánguidas.  La tuberculosis fue la primera enfermedad en crear la tendencia Ugly Beauty (Belleza Fea)

Por ejemplo, a la izquierda tenemos a una tenemos una modelo de Mango... no dudo que esté sana... pero me da la sensación de que enfatizan rasgos poco saludables. No le veo el glamour de las grandes modelos.

Este vestido de la derecha, se hizo viral por ser el "vestido zombi"... para gustos los colores, pero vamos... a lo que voy... que esa chica no se encuentra bien, que debe estar cansada o algo, que por menos, a mí, mis padres me gritaban aquello de "ponte derecha"... y ahora tengo la columna rectificada. 

Y no me quejo, que a mí, esta modelo de Zara me representa, es más, antes de saber qué me pasaba, cuando quería representarme a mí misma en whatsapp, usaba el emoticono de la zombi, y es que estaba más pallá que pacá. 

Quién me iba a decir que yo, que visto igual que hace 20 años, iría a la moda alguna vez, tuberculosa, pero a la moda, sólo me falta el vestido zombi.

Ea, y ya os dejo que esta vez me he extendido de más.
Hasta pronto.


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