Prueba de Mantoux
La prueba de Mantoux o prueba de la tuberculina es una prueba para determinar si una persona ha tenido contacto con la bacteria Mycobacterium tuberculosis o con la vacuna BCG.
La prueba de Mantoux se realiza inyectando dos unidades de tuberculina, mediante una punción en la parte superficial de la piel, es decir, intradérmica, en la cara interior del antebrazo.
Para una administración y lectura fiable de esta prueba, es necesaria la estandarización de procedimientos y la capacitación de quien la realiza y procede a su lectura, pero... ohhh sorpresa!.. en algunos de mis contactos cercanos, quien realizaba la lectura no sabía ni cuántos centímetros eran 10 milímetros, tuvieron que buscarlo en internet, y ni siquiera tenían una regla para medir.
Y sí... el tamaño importa... pero os lo contaré después, ahora un poco de historia, que me gustan a mí todos estos datos, pero seré breve...
La prueba de Mantoux, como no podía ser de otra manera, la creó Mantoux, Charles Mantoux, médico francés, en 1908... y aquí estamos, 115 años después, en las mismas, es el test diagnóstico más antiguo en uso, pero puede resultar poco fiable por sí sólo, ya que mide la respuesta celular tras una mezcla de antígenos compartidos por varias micobacterias.
Hasta hace poco, era el único método disponible para determinar la infección tuberculosa.
Durante su época de estudiante, por su mal estado de salud, no pudo presentarse a una plaza de especialistas de enfermedades venéreas en una clínica de París y se fue de allí a Hyères, donde trabajó en un sanatorio para tuberculosos y fue allí donde "probó el sabor de la tisis", de la que sufrió varias recaídas en los años posteriores.
Como no lo quisieron para el servicio militar, se ofreció como voluntario, pero por las fiebres que le daban lo echaron...
Al finalizar la Primera Guerra Mundial, compatibilizó sus estudios científicos con el trabajo práctico.
Y ahora a lo que íbamos, el tamaño importa...
Tras inocular la tuberculina, se produce una reacción, un pápula que debe medirse en las 48-72h posteriores. Se mide en milímetros, y ya de paso, recordamos, que 10 milímetros son 1 centímetro.
Si no se hace la lectura en este periodo de tiempo, para evitar falsos positivos o negativos, se puede volver a realizar la prueba después, aunque algunos estudios creen que se podría leer hasta en los siete días posteriores.
Está demostrado que una nueva dosis de tuberculosis no afecta el resultado, salvo por el efecto booster, o efecto empuje, que se produce en personas previamente vacunadas o mayores de 55 en las que tras dar negativo, presentan un resultado positivo en la segunda prueba.
En España según la Sociedad de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) se considera positiva una induración:
–En personas no vacunadas : 5 mm.
–En personas vacunadas se plantea el problema de no saber si se trata de una infección tuberculosa o una respuesta a los antígenos de la vacuna. Se consideran positivos con un diámetro >5 mm si además de vacunados son convivientes o mantienen contactos frecuentes con pacientes bacilíferos.
Además si hace mucho tiempo de la vacuna, es mas probable que sea una infección que una reacción a la vacuna.
- En pacientes VIH +, una PT >5 mm, debido al sistema inmunológico deprimido.
Las reacciones tuberculínicas con necrosis en la zona de inoculación también se consideran indicativas de infección tuberculosa, independientemente del tamaño de la induración o de si se está vacunado.
Cuando se trata de un estudio de contactos la interpretación se simplifica bastante ya que no se debe tener en cuenta el antecedente vacunal y considerar una induración mayor de 5 mm como indicativa de infección tuberculosa.
.jpg)

.jpg)


Comentarios
Publicar un comentario